How It Works

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas ya pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. - 2 Corintios 5:17 RVR60 .

“ Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo…” Mateo 28:19-20 Reina-Valera 1960 (RVR1960).

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Los Bautistas

¿Qué es una Iglesia Bautista?.

Una Iglesia Bautista es una comunidad de cristianos, de personas que han nacido de nuevo por su fe en Jesús, y por tanto son hijos de Dios. Según la Biblia, la autoridad máxima para los bautistas, cada persona que ha recibido a Jesús como su Señor y Salvador personal ha llegado a ser hijo de Dios (Juan 1:12). El mismo Espíritu de Dios vive en ellos y da testimonio de la verdad de que ya son hijos de Dios (Romanos 8:16, 17) y que nada ni nadie les puede separar del amor divino (Romanos 8:28, 29). Entonces, los miembros de una iglesia bautista son personas que se han arrepentido de sus pecados, han nacido de nuevo y han dado testimonio público de esto por medio del bautismo. Dios es su Padre celestial y son “herederos de Dios y coherederos con Cristo”. Una Iglesia Bautista es una familia de fe. Es un compañerismo espiritual de cristianos que se han unido y desean practicar las enseñanzas de Jesús y llevar a cabo sus propósitos en la tierra. Creen que la base de la fe y práctica cristianas es la Biblia y que el único mediador entre Dios y los hombres es Jesucristo (1 Timoteo 2:5). El Espíritu Santo de Dios vive en cada creyente y le comparte su amor divino (Romanos 5:5). Este fruto del Espíritu llega a ser la característica principal de la iglesia (Juan 15:35; Gálatas 5:22, 23). El Espíritu Santo también les reparte dones a cada miembro de la familia de Dios. Cada uno es responsable ante Dios por el ministerio que ha de desarrollar como parte vital del cuerpo de Cristo (Romanos 12:1-8). ¿Quién dirige la Iglesia Bautista? No hay ningún hombre nombrado para dirigirla. Los bautistas creen que Jesucristo mismo es la cabeza de su iglesia (Colosenses 1:17, 18). El Nuevo Testamento enseña que cada iglesia tiene dos oficios: el del pastor y el de los diáconos. Ellos son los siervos de Cristo y de la iglesia local (2 Corintios 4:5). Cada pastor ha de cuidar a los miembros de su congregación como un pastor cuida su rebaño. Los líderes han de orar, predicar, enseñar, aconsejar y servir de tal manera que todos los miembros sean equipados para poder cumplir con Dios en llevar a cabo el ministerio total de la iglesia (Efesios 4:11, 12) y servirle como el “Real Sacerdocio” de Dios (1 Pedro 2:9). La Iglesia Bautista no tiene sacramentos pero observa las dos ordenanzas que Jesús dio a su iglesia: el bautismo y la cena del Señor. El bautismo neotestamentario es por inmersión en agua y solamente para los que han puesto su fe en Jesús como su Salvador personal. La cena del Señor es un acto de adoración por el cual los cristianos recuerdan la muerte de Jesús hasta que él regrese (Lucas 22:19, 1 Corintios 11:23-26). El bautismo es un testimonio público de la fe en Cristo y la participación en la Cena es un testimonio de que toda la esperanza cristiana se base en él y lo que él hizo en la cruz por todos los pecadores. La Iglesia Bautista se siente comisionada por Jesús mismo a compartir el mensaje de la salvación con todo el mundo. El mensaje que proclama es que Dios ama a todo el mundo y quiere que tenga vida abundante y eterna (Juan 3:16). El pecado separa a cada persona de este amor (Romanos 3:22, 23). Por eso Jesús vino al mundo y murió en la cruz y allí pagó el precio completo de la salvación (Romanos 5:8). Cada pecador puede aceptar la muerte de Jesús como el pago por sus pecados, arrepentirse y volver a Dios. La vida abundante y eterna es una dádiva que Dios ofrece a todos a través de Cristo Jesús (Romanos 6:23). Cada Iglesia Bautista es autónoma y está libre para cooperar con otras iglesias en la formación de asociaciones y/o convenciones de iglesias. Este espíritu de cooperación es la clave para llevar el mensaje de la salvación hasta el último rincón del mundo (Mateo 28:16-20).

Principios Bautistas

  1. Las Escrituras. La Santa Biblia es la Palabra de Dios, es la única regla de fe y práctica, y por ella los hombres serán juzgados.
  2. El Dios Verdadero. Hay un Dios viviente, Hacedor y Arbitro Supremo del cielo y de la tierra. Es un Espíritu infinito e inteligente, es indeciblemente glorioso en santidad, merece toda honra, amor y adoración. En la unidad de la divinidad existen tres personas que son el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, iguales éstos en toda perfección, uno en ser y esencia pero desempeñando oficios distintos.
  3. La Caída del Hombre. El hombre fue creado en santidad, sujeto a la ley del Creador, con libre albedrío; pero por la transgresión voluntaria cayó de su estado perfecto, por cuya causa todo el género humano es ahora pecador, no por fuerza sino por voluntad. Por su naturaleza está desprovisto de la santidad que la ley requiere, y por lo mismo está bajo justa condenación.
  4. Cristo es el único Salvador. Dios amó al mundo de tal manera que dio a su Hijo unigénito para que fuese encarnado; éste cumplió y honró la ley por una obediencia perfecta, y pagó la terrible pena del pecado sufriendo en la cruz por el mundo culpable. Siendo levantado de entre los muertos, ascendió a la diestra del Padre para interceder por todos los hombres.
  5. La Salvación es por Gracia. La salvación es gratuita para todos: es por gracia por medio de la fe, y no depende de obras buenas que el hombre pueda hacer. El único obstáculo para la salvación es la depravación y el rechazo voluntario de Cristo como el único Salvador.
  6. La Regeneración. La regeneración es un nacimiento y es obra del Espíritu Santo en el corazón del hombre; se consigue voluntariamente obedeciendo el Evangelio y se ve evidenciada en la vida regenerada por los frutos santos del arrepentimiento, la fe y la novedad de vida.
  7. El Arrepentimiento y la Fe. El arrepentimiento y la fe son requisitos indispensables para la salvación. El arrepentimiento es hacia Dios y la fe hacia Cristo Jesús, y están íntimamente relacionados. Son la obra del Espíritu Santo en el corazón y por medio de ellos el pecador convicto, sinceramente contrito, vuelve a Dios y reconoce a Cristo como su Salvador personal, mediador único y Rey.
  8. La Justificación. La justificación es el gran bien que Cristo asegura a los que tienen fe. Tal justificación incluye el perdón de pecados, imputándoles Dios la justicia de Cristo mediante la fe, no tomando en cuenta ninguna justicia que hubieran hecho y los introduce a una estado de paz y favor con Dios.
  9. El Propósito de la Gracia Divina. La elección es aquel propósito eterno de Dios según el cual bondadosamente regenera, salva y santifica a los pecadores. Por ser tal propósito consecuente con el libre albedrío humano, abarca los medios juntamente con el fin, sirve de manifestación de la soberana bondad divina, excluye la jactancia, promoviendo la humildad, estimula el uso de los medios conocidos por lo que los efectos se ven en los que conocen a Cristo y es el fundamento de la seguridad cristiana.
  10. Cristo es el único Salvador. Dios amó al mundo de tal manera que dio a su Hijo unigénito para que fuese encarnado; éste cumplió y honró la ley por una obediencia perfecta, y pagó la terrible pena del pecado sufriendo en la cruz por el mundo culpable. Siendo levantado de entre los muertos, ascendió a la diestra del Padre para interceder por todos los hombres.
  11. La Santificación. La santificación es aquel procedimiento mediante el cual se nos hace partícipes de la santidad de Dios. Es una separación para un servicio especial a Dios. Principia en la regeneración, es progresiva en su desarrollo, y llega al estado de perfección en la purificación de los cuerpos en la segunda venida de Cristo.
  12. La Perseverancia y Seguridad de los Redimidos. Los salvos no apostatarán irremediablemente sino que perseverarán hasta el fin, porque son hijos de Dios por la fe y la relación de hijo y padre nunca se destruye. Los salvos no vendrán a condenación porque son redimidos de la maldición de la ley y son sellados por el Espíritu Santo hasta el fin.
  13. Una Iglesia Verdadera.Una iglesia verdadera de Cristo es una asamblea de creyentes en Cristo bautizados después de una profesión de fe. Estos creyentes están unidos en las doctrinas del Evangelio y comprometidos en mantener las ordenanzas conforme a las Escrituras, reconociendo a Cristo como la única cabeza, tomando la Biblia como su única regla de fe y práctica. Sus oficiales son pastor u obispo y diáconos.
  14. El Bautismo Cristiano. El bautismo es la inmersión en el agua del creyente en Cristo, ejecutado por un administrador idóneo, hecho en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo porque tal es el mandato. El bautismo es símbolo de la sepultura y resurrección de Cristo y del creyente y es un requisito para gozar de los privilegios de la iglesia.
  15. La Cena del Señor. La cena del Señor es la segunda ordenanza y consiste en dos especies que son pan sin levadura y jugo, fruto de la vid, los que representan respectivamente el cuerpo y la sangre de cristo. Los participantes son creyentes bautizados que tienen la misma doctrina. La cena se celebra en la reunión de la iglesia y conmemora el sufrimiento y la muerte de Cristo hasta que él vuelva.
  16. El Día del Señor. El primer día de la semana es el día de reposo del cristianismo; se ha de consagrar a los fines religiosos, absteniéndose el cristiano de todo trabajo secular que no sea obra de misericordia o de absoluta necesidad.
  17. El Gobierno Civil. El gobierno civil está puesto por Dios para el bienestar y el orden de la sociedad humana. Se debe orar por los magistrados, honrándoles en conciencia y obedeciéndoles, salvo en aquellas cosas que sean opuestas a la voluntad del Señor, único dueño de la conciencia. Debe haber una separación completa entre el Estado y la iglesia, cada cual siendo cosa buena e importante en su lugar.
  18. La Resurrección. Cristo resucitó y ascendió al cielo. Resucitarán también los justos y los injustos: los redimidos se levantarán a la dicha eterna y los réprobos a condenación eterna.
  19. La Segunda Venida de Cristo. Cristo vendrá otra vez, como ladrón en la noche, porque no se sabe ni el día ni la hora. Cristo vendrá como juez porque el día de la salvación habrá pasado.
  20. El Juicio Final. Cuando venga Cristo al mundo otra vez se verificará el juicio, el que tiene por objeto premiar al hombre según sus obras, hacer manifiesto su carácter verdadero y hacer separación entre los redimidos y los perdidos. Todos estarán presentes en el juicio y de este juicio cada cual irá a su respectivo lugar.
  21. El Cielo y el Infierno. Hay dos lugares en que los hombres habrán de morar después de esta vida. Los redimidos vivirán en el cielo, y los perdidos existirán en el infierno con el diablo y sus ángeles Tal existencia, sea en el cielo o sea en el infierno, será eterna. Tomado de Artículos de Fe de la Iglesias Bautistas (El Paso, Texas, Casa Bautista de Publicaciones)
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